lunes, 2 de febrero de 2009

La Bella Torpeza nuestra de cada día…



Increíblemente en un libro cuyo ingrediente sobrenatural es tan fuerte como el de los vampiros y los hombres lobo -perfectos, atractivos, terriblemente ágiles y fuertes, casi indestructibles, que todo lo hacen bien- Bella Swan conquista nuestros corazones por lo opuesto, es decir por ser “taaaan humana”.


Y como humana precisamente es que tiene un montón de particularidades con las que es fácil sentirse identificados.


Es agradable saber que ella como puede sucedernos a cualquiera de nosotros sufre una torpeza casi crónica, pues se tropieza, se le caen las cosas, por obvias razones le aterran los deportes o bailar y sufre accidentes permanentemente.


Pero además hay otras cualidades que la hacen accesible y cercana: se siente disgustada al ser el foco de atención, al sentirse el centro de las miradas, al descubrir que los demás no tienen su mismo sentido del humor y no entienden sus respuestas.


Todos somos un bicho raro en algún sentido y el hallar un personaje tan querible, y al que además las cosas terminan saliéndole bien: enamorándose de alguien único y maravilloso, teniendo una familia adorable, conservando la amistad de quienes más quiere, incluso logrando superar todas las desventajas físicas, aún cuando empezó “tan mal”… nos da esperanzas.


Comparto algunos fragmentos de Crepúsculo que me parecen muy significativos al respecto, y más adelante iré incorporando segmentos de los otros libros…


O los pueden seleccionar ustedes y enviármelos ¿qué les parece?


“Yo sería la chica nueva de la gran ciudad, una curiosidad, un bicho raro.”


“No sintonizaba bien con la gente de mi edad. Bueno, lo cierto es que no sintonizaba bien con la gente. Punto. Ni siquiera mi madre, la persona con quien mantenía mayor proximidad, estaba en armonía conmigo; no íbamos por el mismo carril. A veces me preguntaba si veía las cosas igual que el resto del mundo. Tal vez la cabeza no me funcionara como es debido.


Pero la causa no importaba, sólo contaba el efecto. Y mañana no sería más que el comienzo.”

“Puedo hacerlo, me mentí sin mucha convicción. Nadie me va a morder. Al final, suspiré y salí del coche.
Mantuve la cara escondida bajo la capucha y anduve hasta la acera abarrotada de jóvenes. Observé con alivio que mi sencilla chaqueta negra no llamaba la atención.”


“—Bueno, es muy distinto de Phoenix, ¿eh? —preguntó.

—Mucho.

—Allí no llueve a menudo, ¿verdad?

—Tres o cuatro veces al año.

—Vaya, no me lo puedo ni imaginar.

—Hace mucho sol —le expliqué.

—No se te ve muy bronceada.

—Es la sangre albina de mi madre.

Me miró con aprensión. Suspiré. No parecía que las nubes y el sentido del humor encajaran demasiado bien. Después de estar varios meses aquí, habría olvidado cómo emplear el sarcasmo.”

“Mi profesor de Trigonometría, el señor Varner, a quien habría odiado de todos modos por la asignatura que enseñaba, fue el único que me obligó a permanecer delante de toda la clase para presentarme a mis compañeros. Balbuceé, me sonrojé y tropecé con mis propias botas al volver a mi pupitre.”


“Volvió a mirarme fijamente y nuestras miradas se encontraron. La expresión de su rostro era de lo más extraña, hostil, airada. Pasmada, aparté la vista y me sonrojé otra vez. Tropecé con un libro que había en el suelo y me tuve que aferrar al borde de una mesa. La chica que se sentaba allí soltó una risita.”


Una fina capa de nieve cubría el césped y el techo de mi coche, y blanqueaba el camino, pero eso no era lo peor. Toda la lluvia del día anterior se había congelado, recubriendo las agujas de los pinos con diseños fantásticos y hermosísimos, pero convirtiendo la calzada en una superficie resbaladiza y mortífera. Ya me costaba mucho no caerme cuando el suelo estaba seco; tal vez fuera más seguro que volviera a la cama.”


“Recogí los libros y luego me puse en pie para dirigirme hacia la puerta. Pretendí hacer una salida dramática de la clase, pero, cómo no, se me enganchó una bota con la jamba de la puerta y se me cayeron los libros. Me quedé allí un momento, sopesando la posibilidad de dejarlos en el suelo. Entonces suspiré y me agaché para recogerlos.”


“— ¿Te refieres al hecho de que eres incapaz de caminar por una superficie plana y estable sin encontrar algo con lo que tropezar?

—Obviamente.”


Eventos personales de torpeza suprema…


Les cuento uno mío, muy reciente… ¿Qué tal si se suman y dejan en los Comentarios relatos de los que les han sucedido a ustedes?


Hace unos días pasé un período feliz releyendo Amanecer, que como bien saben todos es muuuuy gordo. Ya estaba instalada dispuesta a leer recostada en mi almohada favorita cuando me doy cuenta que me faltaba el libro. Me estiro desde la cama hacia el mueble que está al lado, lo tomo con una mano y … ¡sale despedido acompañado de mi más que desesperado grito! (ya que cuido a estos libros más que a mi persona)… Sucesión de desafortunados eventos: el libro golpea una botella de agua (como las que dejo habitualmente por toda la casa), esta se tumba, el libro cae al piso al lado del agua que se desparrama libremente hacia abajo de la cama donde está mi perro que sale “volando”, rescato el libro desesperada, me apresuro a buscar un trapo… y cuando me inclino a secar el agua me doy con toda el alma la cabeza contra el extremo filoso del mueble…


Ah, pero el libro ¡¡está intacto!!


En fin…¿quién cuenta una mejor?

11 comentarios:

Alice Cullen dijo...

jajajajaj eso fue gracioso1 jaja asi soy yo con lso libros! ultimamente he podido comprar varios y estan perfectos sobre la repisa!! gracias a dios alguien als inventó proque el la biblioteca es perjudicial! pueden ensuciarse lastimarse etc etc etc

oh! bueno analisis de bella!

bye!

:)
}}

besos

Att: katy cullen

narzissa dijo...

jajajjjajajja
buena anécdota
Me gustó el analisis de la Torpeza, y estoy de acuerdo, en especial en lo de "escapar de los deportes" La escena de laq película en que están jugando Volleyball y Bella está parada, con una cara de terror impresionante, apocada y sin ganas de que la pelota llegue a ella.
¡Me recuerda tanto a mi!

Les cuento mi torpeza =)
El año pasado en el cole teníamos que hacer salto en Valla. Y nunca se me ha dado mucho lo que salto. Entonces el día anterior al exámen me quedé toda la tarde ene el cole practicando, hasta que domné latécnica.
Al día siguiente, cuando me tocaba ami saltar, estaban todos los cursos mayores observando, y yo intentaba no ponerme más nerviosa. Entonces comienzo a correr, y justo en aquel momento, un amigo mío de un curso superior se pusó más allá de las vallas, y me miró soriente. Y como el chico en cuestión era bastante guapo, me puse muy muy nerviosa, y salté con el pie contrario. Pueden imaginar el papelón que hice cuando me enredé en la valla y caí de rodillas en el cemento. Mi amigo se comenzo a reir y me ayudó a pararme, pero el caso es que todos los cursos mayhores y mis compañeros de curso vieron mi caida, y todos estallaron en risas.
Creo que a sido uno de los papelones más tragicómicos de mi vida =)

[Me despido con cariño,

Narzissa

Lisa dijo...

jajajaja!! la proxima vez ten más cuidado... ahora me toca a mí:
El otro día estaba en el instituto, en clase, y me sacaron a la pizarra a decir la lección de Historia. Entonces sacan a otro compañero también, y yo me pongo a escribir en la pizarra. Pero cuando llevo apenas 2 lineas alguien me avisa de que me estoy equivocando, así que me giro y pum! le doy un codazo a mi compañero en la nariz, éste comienza a sangrar y todo el mundo a mirarme... pensé tierra trágame!
Pero bueno, al profesor le pareció gracioso y no me puso un negativo por no saberme la lección :)
besoos!

Gabriela Monzón dijo...

¡¡Hola Narzissa!!¡¡Hola Lisa!!:
Geniales las anécdotas, realmente terribles pues uno se siente morir cuando le suceden esas cosas.
Gracias por hacernos partícipes de sus vivencias.
Ya recordaré algún papelón público mío y lo contaré...
¿Cómo no vamos a amar a Bella? Nos hace sentir un poco mejor...
BESOS
GABY

Lisa dijo...

jajajaj! ten mas cuidado la próxima vez!!
Aquí va mi historia:
El otro día en el instituto me sacaron a para preguntarme la lección de Historia, y junto a mi a otro compañero. Me pongo a escribir en la pizarra y cuando apenas he escrito 2 lineas alguien me avisa de que me estoy confundiendo, me giro y pum! golpeo con el codo a mi compañero en la nariz. ÉL se pone a sangrar y todo el mundo a reir. Por lo menos no me puesieron un negativo por no saberme la lección... :)
un beesoo!
Lisa.

narzissa dijo...

jajjaja :O
pobre Lisa!
espero que tu compañero esté bien =)

Alejandra Levrand dijo...

Bueno chicas acá va mi torpeza. De viaje de estudios con los niños de 6to en Córdoba estábamos visitando una parque con diferentes atracciones. Entre ellas una construcción provistas de un arnés que permitía divertirse al tirarse de una altura considerable y caer atléticamente sobre un colchón vertical preparado para recibir a los chicos.
TEntada ante semejante atractivo me coloco en la fila para participar. Cuando me toca el turno nadie quería que me lanzara de miedo a que me lastimara. Creyéndome muy atlética, me lanzo igual a la aventura intentando demostrarles lo equivocados que estaban.
Ahora el papelón: ímaginen cuan grande fue me vergüenza cuando al llegar a aquel distante colchón quedo adherida a él sin poder reaccionar, casi desmayada. Muchos rieron y otros tantos corrieron a levantarme para atenderme.
Sigue hoy siendo el chite del viaje, porque en el video de regalo quedó registrada aquella hazaña de la seño de lengua de 6to.
jajajajjajaja
Besos a todos, y me encantó encontrar a otros tan torpes como yo. Genial Bella.

Gabriela Monzón dijo...

Ay, Ale, te compadezco, porque que yo sepa mis papelones públicos no han sido filmados... jajaja
Bueno: colección de torpezas públicas del tipo "porrazo contra el piso":
-caerme en la escalera de ingreso al Colegio Nacional (hace muchos años)
-caerme en plena calle Peatonal de Paraná
-caerme de noche y en plena calle oscura en María Grande camino a la escuela nocturna y como nadie me vio llegar hecha una "lady", cosa que me duró un suspiro cuando un alumno me dijo: "Señora, tiene yuyos en el pelo" Aggggggggg
En fin, mejor no sigo contando... jaja
Besos
Gaby

VALERIA dijo...

SUCESOS MALOLIENTES DE TORPEZA

La torpeza no es una cualidad crónica que me sigua a todas partes. En realidad, mi máxima “virtud” reside en el absoluto despiste. ¿Ejemplos de este?: abandonar el celular en el probador de una tienda, no cerrar las puertas con llave, llegar hasta algún lugar transportada por la bicicleta y luego volver caminando, extraviar la billetera, no recordar aquello que quiero comprar en el supermercado o algo que busco, y la lista sigue interminablemente. Pero hasta el momento, logro esquivar ciertos augurios de mi familia como el de olvidar a mi hijo en algún sitio.
Sin embargo, también cargo con algunas anécdotas de torpeza no menos preocupantes que las anteriores. Aquí va una…
Días atrás, abrí la heladera, choqué con la mano derecha un estante y ¡pam! Literalmente este se disparó por el aire junto a una docena de huevos donados por las gallinas de mi mamá (justo cuando en esta temporada estival escasean demasiado). Algunos se derramaron por la puerta del electrodoméstico, otros cayeron en el piso, ¡había materia en estado coloidal por todas partes! Me sorprendí a mi misma al evitar emitir blasfemias, sólo presencié la escena con una actitud de solemne silencio.
Dada las circunstancias, debí retirar el resto de productos de los otros anaqueles para proceder a limpiar. Sin embargo la suerte siguió confabulando contra mi persona ya que tomé un sobre con levadura abierto y esta se desparramó por doquier.
Luego, ya resignada, busqué una botella con lavandina con el objetivo de eliminar el nauseabundo olor, pero a mis manos tan incompetentes se le cayeron… ¡Agggrr, el diablo seguía metiendo la cola!, aunque de manera poco certera debido a que no me manché la ropa; el líquido se conformó con quedar jugueteando sobre la mesada.
Después de todos estos sucesos indeseables, logré rescatar tres huevos con sus cáscaras apenas dañadas y algunos fuera de ella. Al estar sobre la base de la heladera aún seguían comestibles. Dicho artefacto ya ha presenciado más de una de mis locuras como guardar en él cosas que no necesariamente requieren del frío (inclusive mi celular estuvo alguna vez allí dentro refrescándose un par de horas mientras yo agotaba todo lugar de búsqueda), no obstante nunca había tenido que soportar un vaho tan desagradable que posteriormente impregnó toda la casa e hizo que mi delicado hijo, único testigo de los hechos, arrugase la nariz.
En fin… ¿Adivinen qué preparé para cenar esa noche? Obvio, ¡huevos revueltos! Y mientras mi marido se reía de la anécdota, me entregaba una diminuta arandela de acrílico perteneciente al anaquel volador. Esta había llegado hasta su boca a través de unas cuantas sabrosas yemas y claras ya cocidas.

Gabriela Monzón dijo...

Ay, Vale... me reí tanto tanto tanto con tu relato, es espectacular, y terrible a la vez...
Te entiendo de corazón, yo casi estoy resignada a mi torpeza crónica, ¿será un gen que no podemos evitar? ¿será un defecto crónico?
A mí se me han caído orondamente en todo el piso de la cocina fuentes de arroz a punto de servirlas en la mesa, una vez también desparramé una fuente de fideos caseros (¡que había amasado yo!) y lloré media tarde porque no sólo dejé sin comer a mi marido sino que destrocé un recipiente que adoraba.
Cuando yo grito o insulto sola, mi marido me dice cariñosamente "¿qué te pasó?" y ya respondo sin imnutarme "nada, volqué tal cosa, o tiré tal otra, o acaba de rompérseme esto o aquello..."
Jajaja
En fin, MIL Gracias por tu aporte, me encanta que andés por acá... y sigo deseando que aprovechés ese talento tuyo para escribir...
Besos
Gaby

Luciana dijo...

Hola, trabajaste de alguna manera estos libros con tus alumnos?

El amor de Bella y Edward...


[Dos y uno]

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.


Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.


Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.


Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.


Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan
, dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.


Rima XXIV, Gustavo Adolfo Bécquer


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