martes, 30 de diciembre de 2008

Cuando la lectura es más que un simple deseo de leer: Mi viciada experiencia de 14 días

Preciosa colaboración de Cris, alumna y amiga, otra lectora voraz que contrajo la "fiebre Crepúsculo".

El calor se hace cada vez más insoportable. Son las 16:42 hora argentina zona Este. Mis ojos piden un descanso pero me niego a ello. Mi espalda está levemente contracturada. Hace muchas horas que me encuentro leyendo sin poder parar, pasando página tras página de la mejor historia que he leído en el último año. El monitor de la PC hace que mis ojos se cansen más de lo normal. Sólo un clic más y todo se habrá acabado. Un monosílabo de tres letras pone punto final al libro en formato digital que hace 3 días me tiene atrapada. Una pequeña y cálida lagrimita rueda por mi mejilla. Fin.

Sí, es sin lugar a dudas la mejor historia de los últimos tiempos. He leído completamente los cuatro libros de la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer: Crepúsculo, Luna nueva, Eclipse y Amanecer, los primeros tres en libro y el cuarto en formato digital. Sólo han pasado 14 días desde que tuviera en mis manos Crepúsculo, pasara la primer página y me desplomara cómodamente en mi cama a leer en una tarde de lluvia. A partir de ese momento se me ha visto leer compulsivamente en diferentes lugares de la casa: mi cuarto, un sillón en el living, a la sombra de un árbol en el jardín, junto a la computadora… Hora tras hora sin detenerme, sin mirar el reloj, hasta que mi papá me dijera que ya dejara eso y apagara esa computadora. Tenía razón. No era la primera vez que me sorprendían las 2 de la madrugada en el mismo lugar. Pero la lectura es así de atrapante y capaz de hacerme sentir en 14 días las más diversas emociones: amor, tristeza, enojo, tranquilidad, desasosiego, miedo, expectación, alegría y todas las demás que no somos capaces de explicar.

Muchos se han preguntado qué tienen esos libros que no se puede parar de leer. Creo que a mi criterio lector la respuesta no es difícil aunque sumamente profunda. La saga Crepúsculo nos permite aventurarnos en el mundo de la fantasía y la realidad. Con una historia que transcurre en la actualidad y que a su vez se entremezcla con el siglo XVIII permitiendo poner en juego más cosas de las que nos imaginamos.

El estilo y la calidad con que Meyer crea sus personajes, narra sus historias y describe hechos de la vida cotidiana (como afrontar un cambio de colegio, por ejemplo) llega profundamente al interior de cada uno de sus lectores, tocando las fibras sensibles que más de una vez creíamos perdidas o dormidas, permitiéndonos imaginar, soñar y sentir junto a cada uno de los protagonistas. Pero por sobre todo, devolviéndole vida al perdido romanticismo y haciéndonos pensar que aún es posible encontrar historias similares en la vida real y personas que piensen así.

Contradígame alguna lectora que no haya terminado de leer alguno de los libros mencionados sin haberse encariñado con los personajes y deseado encontrar en algún lugar del mundo un Edward. ¿Por qué? Muy simple: la habilidad con que Meyer ha creado sus personajes termina por enamorar. Los modales y actitudes de los personajes coinciden con el ideal de la gran mayoría de las damas. El amor profundo, verdadero, dispuesto a todo, sin ninguna mancha de morbosidad, comprometido y cuyo único propósito es la felicidad del otro, nos golpea el corazón en cada libro haciéndonos llorar de emoción, deseando que en el mundo todavía queden personas así (y no me cabe dudas que las hay. Sólo es cuestión de abrir bien los ojos para poderlas descubrir.)

En un mundo dividido por el odio, las barreras sociales, raciales, plagado de individualismo y egoísmo, Meyer ha logrado rescatar y poner de manifiesto a través de una nueva mirada aquellos valores esenciales en la vida y que hacen nobles a las personas. ¿Será que es algo que no vemos todos los días? ¿Algo que se considera pasado de moda? Creo que por ahí se encamina el quid de la cuestión y el punto de partida de esa extraña fascinación. En fin, no pretendo ser moralista ni nada por el estilo pero era algo que me pregunté desde el comienzo al fin de la lectura de los 4 libros y escribirlo ha confirmado mis hipótesis.

¿Qué más decir a todo esto? Para los amantes de la buena literatura la saga Crepúsculo es imperdible. Puedo afirmarles que una vez que comiencen a leer no van a poder parar. A todos los que la hemos leído nos ha pasado.

Y una cosa más. Algunos se han dedicado a crear prejuicios en torno a dichos libros. Personalmente los tenía y por más que mi profe y amiga Gabriela me los recomendaba una y otra vez, no tenía el más mínimo interés en literatura de “ese” tipo hasta que mi hermana comenzó a leerlo y lo dejó sobre la mesa de luz de nuestra habitación. “Le voy a dar una miradita a ver de qué va…” me dije ese lluvioso martes por la tarde. Creo que no necesitan que les cuente qué pasó. Solo hay una palabra que lo describe todo: atrapada.

Si les sirve de consuelo así van a terminar: atrapados, fascinados, enamorados. Un buen combo para encontrarlo completo en un libro. Lo tiene todo: romanticismo, suspenso, aventura y ese vicio de no poder dejarlo…

¿Que si los recomiendo? Sin lugar a dudas. No se van a arrepentir de leerlos. El problema llega cuando ya no queda nada por leer. Como decimos por acá: seguiremos soñando ¡y esperando las pelis!

Bueno, esto se está haciendo demasiado largo. Levanto la mirada del monitor de mi computadora y miro hacia fuera, hacia la cálida tarde de noviembre que lentamente llega a su fin. Atardece. Los rayos del sol ya no son tan fuertes y producen un efecto en el cielo y el jardín capaz de dejar sin aliento a cualquiera. El crepúsculo de un día más…Igual que en la saga de Meyer me invita a dejarme llevar por los sueños y sentir. Me voy afuera a disfrutarlo, quizás Edward aparezca a la vuelta de la esquina…

Publicado originalmente en: http://piezasdeaocho.blogspot.com/2008/12/cuando-la-lectura-es-ms-que-un-simple.html

1 comentario:

Cristina Pérez dijo...

Holita!!!
Pregunto ¿Puedo decir algo más de lo que ya dige? Mmmmm... Sí: lean y experimenten por ustedes mismos si lo que estoy diciendo no es verdad.

El amor de Bella y Edward...


[Dos y uno]

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.


Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.


Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.


Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.


Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan
, dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.


Rima XXIV, Gustavo Adolfo Bécquer


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