martes, 14 de abril de 2009

Historia de vampiros, Mario Benedetti


Es extraño, descubrir que los más diversos escritores han dedicado alguna vez al menos una de sus creaciones a los vampiros.

Sé que el poema no es romántico, sé que no se vincula exactamente (como otros que he publicado) con el sentir de Edward o Jacob, ni con el amor de Bella; pero aún así quise compartirlo con ustedes, pues cada vez que leo este texto (quizá porque he sentido siempre un amor muy especial por estos personajes)... me produce cierta tristeza...
Y no está tan descaminado en su lucha este pobre vampiro, al fin es la misma desesperada batalla que libran los Cullen: sobreponerse a la propia naturaleza.
No sé por qué me vienen a la mente las palabras de Dumbledore diciéndole a Harry:
"Son nuestras eleccio­nes, Harry, las que muestran lo que somos..."




Era un vampiro que sorbía agua


por las noches y por las madrugadas


al mediodía y en la cena


era abstemio de sangre


y por eso el bochorno


de los otros vampiros


y de las vampiresas


contra viento y marea se propuso


fundar una bandada


de vampiros anónimos


hizo campaña bajo la menguante


bajo la llena y la creciente


sus modestas pancartas proclamaban


vampiros beban agua


la sangre trae cáncer


es claro los quirópteros


reunidos en su ágora de sombras


opinaron que eso era inaudito


aquel loco aquel alucinado


podía convencer a los vampiros flojos


esos que liban boldo tras la sangre


de modo que una noche


con nubes de tormenta


cinco vampiros fuertes


sedientos de hematíes plaquetas leucocitos


rodearon al chiflado al insurrecto


acabaron con él y su imprudencia


cuando por fin la luna


pudo asomarse vio allá abajo


el pobre cuerpo del vampiro anónimo


con cinco heridas que manaban


formando un gran charco de agua


lo que no pudo ver la luna


fue que los cinco ejecutores


se refugiaban en un árbol


y a su pesar reconocían


que aquello no sabía mal


desde esa noche que fue histórica


ni los vampiros ni las vampiresas


chupan más sangre resolvieron


por unanimidad pasarse al agua


como suele ocurrir en estos casos


el singular vampiro anónimo


es venerado como un mártir

1 comentario:

Alice Cullen dijo...

ME ENCANTÓ ESTE ESCRITO!! esta muy bueno!

gaby! no te he olvidado! ;)

un besito

chao

att: katy cullen

El amor de Bella y Edward...


[Dos y uno]

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y, al besarse,
forman una sola llama.


Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.


Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.


Dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y, al juntarse allá en el cielo,
forman una nube blanca.


Dos ideas que al par brotan;
dos besos que a un tiempo estallan
, dos ecos que se confunden;
eso son nuestras dos almas.


Rima XXIV, Gustavo Adolfo Bécquer


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